martes, 13 de septiembre de 2011

LEYENDA DE KACHALU


Cuenta la leyenda, que en la época de la conquista los indios de la zona de sogamoso temeroso de los ataques de los españoles y del saqueo de tesoros, empacaban el oro, la plata, las joyas y otras riquezas. Emprendiendo entonces la huida en larga y penosa jornadas llegando a la laguna denominada kachalu, allí depositaban sus tesoros.
se sabe, por tradición oral que cachalu era una diosa casada con el dios llamado Ciro fierro .este Vivian  en el cerro de la serena. Cuando los dos se enojan la diosa cachalu lo llamaba  con truenos el le contestaba con truenos, relámpagos y granizo provocando una furiosa tempestad.
Aunque es muy difícil acercarse a este lugar, quienes han logrado hacerlo afirman que en el centro de la laguna hay una isla y en ella una gigantesca palma de cera. Además de algunas épocas del año se oye una encantadora música. Nadie ha podido pernoctar allí, pues el encanto de la laguna desatada una terrible  tormenta con truenos, relámpagos, viento, temblores y granizo ante la presencia de algún osado visitante.
Como si fuera poco, la cuchilla donde se encuentra ubicada la laguna kachalu, tiene su propio encantamiento, pues son muchos quienes aseguran haber presionado en determinada época del año una espléndida ciudad con calles y luces.
Un habitante de un lugar cercano  que durante una semana santa salieron con su `padre y su hermana de caserías internaron en la cuchilla, acamparon en dicho lugar. Pasando los días sin haber tenido éxito en su propósito al intentar regresar encontraron un árbol de limón lleno de maduros frutos y muy apetitosos. Su padre admirado por la hermosura del árbol sin pensar en las consecuencias, saco su macheta, lo limpio de maleza el árbol cuantos limones podía llevar en su bolsillo. Para sorpresa de sus hijos quedó sumido en hipnosis sin pretender buscar salida, si no que intento adentrase mas a la montaña y haciendo oídos sordos a las suplicas de sus hijos, quienes eran consientes que se hallaban perdidos en el empeño de su padre era el de entrar mázala montaña, hasta que en un momento cansado por el peso de los limones que  cada vez era mastedioso, desidio arrojarlos al suelo.
Estos extrañamente al caer desaparecieron junto con el árbol. En ese instante reacciono recordando a su esposa e hijos, al reaccionar con ayuda de los perros lograron regresar al camino conocido retornando a casa, lo cual no hubiera sido posible sin ayuda de los perros.

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